La calma de la noche me invade, tan solo me acompaña el sonido de las teclas que golpeo con lentitud. Miro al cielo...
Y es ahora cuando recuerdo que te olvido, y así no te olvido. Mi memoria no olvida tu recuerdo.
Y apareces día a día por mi vida, tan solo cinco minutos, una eternidad porque vuelvo a recordar que te olvido y así no te olvido.
Y has sido tú el que tomaste la decisión de que te olvidase pues tu a mi me olvidarías. Y sin embargo, siempres estás.
Tu te encargas de aparecer por mi vida: una poesía, un comentario, una mirada buscando complicidad, una sonrisa...¿para que no te olvide?
No te quiero pensar tan egoísta. Como el perro del hortelano que no come ni comer deja.
¿O es que tú, tan frío que te creías, no puedes olvidarme?
Y me despierto cada día intentando no recordarte, olvidandote un poquito más y salgo a la calle para que me consuele el sol, parece que te olvido poco a poco...pero no:
Un reflejo de ti aparece y entonces te recuerdo y olvido que te olvido, que te estoy olvidando y no te olvido. Y por mucho que hago para que mi me memoria olvide, no lo consigo.
Me desespero, grito porque te recuerdo y también porque te olvido.
Estoy muriendo al olvidarte pero muero si no te olvido.
